Oportunidades de la expansión frutícola
Se consolida un rubro que representa una genuina oportunidad de desarrollo para Ñuble, tanto en materia de generación de empleos, como de inyección de dinamismo a la economía local, lo que se confirma en el hecho que los encadenamientos productivos de la fruticultura bordean el 80%, vale decir, que aquello que se factura en la puerta del campo genera cuatro veces más valor entre los packing, el transporte, la logística y todos los servicios relacionados.
A nivel comunal, Coihueco (4.091 hectáreas) tiene la mayor superficie frutícola en la región, seguida por San Carlos (2.531), Bulnes (2.470), Ñiquén (2.088), Chillán (1.975), San Nicolás (1.764), El Carmen (1.113), San Ignacio (956) y Quillón (708).
Se consolida así un rubro que representa una genuina oportunidad de desarrollo para Ñuble, tanto en materia de generación de empleos, como de inyección de dina- mismo a la economía local, pues los encadenamientos productivos de la fruticultura bordean el 80%, vale decir, que aquello que se factura en la puerta del campo genera 4 veces más valor entre los packing, el transporte, la logística y todos los servicios relacionados.
Es, en definitiva, un rubro que agrega valor, pero que además genera impactos sociales que también merecen ser destacados, como por ejemplo, la contención de la migración campo-ciudad. Adicionalmente, el crecimiento del sector puede hacer una contribución importante a la captura de carbono, en el contexto del desafío de reducir la emisión de gases de efecto invernadero.
Con todo, aún hay un amplio espacio para seguir creciendo e incorporar a pequeños agricultores que podrían mejorar sus ingresos y sus condiciones de vida, en la medida que exista una herramienta de fomento de largo plazo que sea accesible para todos.