Informalidad del empleo femenino
Igualmente, las trabajadoras informales son precisamente aquellas que tienen mayores lagunas previsionales y lo poco que han logrado ahorrar en sus cuentas de capitalización individual corresponde a los breves periodos durante los cuales han trabajado con contrato. Por esta razón, este grupo es precisamente el que agotó buena parte de sus fondos de pensiones con los retiros.
La falta de protección social tiene repercusiones a largo plazo para las mujeres. En todo el mundo -Chile no es la excepción- hay menos mujeres que hombres que reciben pensiones, lo que redunda en un mayor número de mujeres mayores que viven en la pobreza. Incluso en economías desarrolladas, como en Estados Unidos Francia, Alemania e Italia, la pensión media de las mujeres es un 30 por ciento más baja que la de los hombres,
Para enfrentar esta precarización del empleo femenino, que pone en evidencia brechas sociales y económicas, distintos gobiernos -incluido el actual- han implementado iniciativas tendientes a promover la formalización, sin embargo, sus resultados siguen siendo insuficientes.
En ese sentido, para abordar esta problemática es fundamental también implementar políticas públicas que promuevan un cambio cultural, ya que la informalidad laboral también da cuenta de un gran desconocimiento y de la hipocresía de la sociedad, pues existe una mayoría silenciosa a la que no le conviene que esta situación cambie.
En el caso de las trabajadoras informales, muchas prefieren no tener un contrato para no perder beneficios sociales, mientras que para los empleadores, la informalidad les permite acceder a mano de obra barata o evadir el pago de beneficios y cotizaciones. Combatir la informalidad del empleo femenino no es una misión que deba comprometer únicamente los esfuerzos del Estado, sino que requiere de una perspectiva ética y del bien común que muchos no tienen